helena resano

Periodista

Machismo

1 Comment

Superioridad intelectual.

Superioridad salarial.

Así estamos. Ésa es la realidad. Aunque finjamos vivir en un oasis de igualdad. No existe. Y lo peor es que ambas ideas, la de la superioridad intelectual y la de la superioridad salarial, son más frecuentes de lo que creemos. Algunos como Cañete lo dicen abiertamente. Pero muchos de los que se rasgaban las vestiduras por el desafortunado comentario del candidato popular también lo piensan. Y aunque lo disfracen con su discurso de falsos ofendidos, les delatan las formas.

Casi al mismo tiempo que Cañete desvelaba realmente cómo pensaba, en Cannes, Cate Blanchet hablaba del machismo en el negocio del cine. Se sigue sin pagar lo mismo a hombres y mujeres, se quejaba. Y se sumaba a las voces femeninas que estos días desde el festival están sacando los colores a la Meca de los sueños. Sólo una mujer ha ganado la palma como mejor directora en toda la historia del certamen. Una. Y luego los estereotipos. A Cate Blanchet en la rueda de prensa le preguntaron cómo llevan sus hijos que su mamá sea famosa, o haya ganado un Oscar. Cómo compagina rodajes y promociones con el papel de madre. Junto a ella el director y su compañero de reparto. Padres también. Pero la pregunta era sólo para ella. Ayyyy. No aprendemos. Siempre igual.

El viernes no era nuestro día, está claro. El New York Times despedía dos días antes a su editora jefe, Jill Abramson. Era la primera mujer que había llegado a ese puesto en el periódico. Tras dos días de rumores, se filtraba que los propietarios no habían encajado bien que Abramson se quejara de cobrar menos que su antecesor. Se sentía discriminada.

Mal ejemplo y malos tiempos. Hace unos días me llegaba por twitter una notificación: estaba en el puesto número 10 de presentadoras más atractivas. No daba crédito. No era un ranking de credibilidad o de profesionalidad. No. Se trataba de quién estaba más buena. Así. Busqué el mismo ranking de ellos. Pero no existía. Claro que no. Y tampoco cobramos lo mismo, se lo puedo asegurar. Eso sí, no nos quejaremos no vaya a ser que corramos la misma suerte que Abramson.

Si aceptamos que en una reunión ellos se jacten de llegar a las nueve de la noche para evitarse la tanda de baños y cenas, o si no rechistamos cuando un compañero se queja porque él no va a poder descansar cuatro meses cuando sea padre, mal vamos. Si aceptamos que un jefe nos discrimine porque como somos madres, “esto no te lo voy a pedir”, nos equivocamos de nuevo. Confundimos paternalismo con machismo. No necesitamos que nos cuiden. Sabemos cuidarnos y gestionar nuestras obligaciones, las laborales y las familiares. Así que señores, sean valientes y afronten de una vez por todas que podemos debatir y ganarles. Y podemos trabajar y ganar el mismo sueldo que ustedes. Ya está bien.

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Author: helenaresano

Periodista.

One thought on “Machismo

  1. Y suma y sigue. Porque se siguen condicionando nuestras opciones a nuestro sexo biológico. En cada entrevista de trabajo que he hecho me han preguntado si pensaba tener hijos. Hace poco un orientador laboral me recomendó que dijese que no, que no quería ser madre, que tener hijos no entraba en mis planes. Nadie parece escandalizarse por esas preguntas.

    Podríamos empezar y no parar.

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