helena resano

Periodista

Esperar

3 Comments

El fin de semana pasado estaba de “guardia”. Carlota, la persona que organiza los equipos en la redacción, me pidió que me quedara pendiente del teléfono. Suárez estaba agonizando. No me suelo separar del teléfono. Por mil motivos, uno de ellos, el trabajo.

El teléfono sonó, el sábado por la noche, pero no era del trabajo. Era mi hermana: mamá estaba en urgencias, llevaba todo el día mal. Las llamadas de casa dando malas noticias desgraciadamente son muy frecuentes y desde hace mucho tiempo. Mi padre lleva años dándonos sustos. Primero un infarto, luego otro, luego vino el ictus y a partir de ahí infinidad de complicaciones. Mi padre es el que siempre está delicado y ella era el motor: sus manos y sus pies. Tudelana, de mucho carácter, con mucha voluntad y con una salud de hierro, hasta el domingo. Otra vez tocó coger el coche y salir corriendo para Pamplona. Otra vez pidiendo por favor a tus hermanos que fuesen sinceros por teléfono y que te contasen la verdad. Otra vez ese nudo en el estómago cuando llegas y no sabes qué te vas a encontrar. Otra vez.

Verla así es lo que más impacta. La última vez que la viste era todo energía. Ahora está llena de tubos, vías, no te oye, respira gracias a una máquina y en su gesto queda poco de esa mujer con carácter.

Desde el domingo está sedada, recuperándose poco a poco, muy poco a poco. Y él, que tiene cogida su salud con pinzas, no sabe nada o sabe medias verdades. “Que se tiene que quedar unos días en el hospital, que necesita descansar”.

Y en medio de esta situación los kilómetros, los miedos, la distancia y el entender que ahora te toca a ti. Te toca hacerte la fuerte, te toca tirar de este carro, te toca animar, te toca ayudar. No siempre lo haces de la mejor forma, no siempre aciertas y seguramente todo el cansancio lo acabas canalizando de la peor forma posible. Las noches son largas y más cuando cuidas de un enfermo. Las noches son lo peor.

Pero en medio de todo esto redescubres lazos. Los que te unen con tu pareja, con tu compañero de viaje. Ese “somos un equipo” es el lema que se gesta en estas situaciones. No hace falta pedir. Con una mirada, con una caída de hombros él pone su mano o su conversación para ayudarte a retomar el aliento.

Se redescubren los lazos que te unen a tus hermanos. Somos adultos, padres de familia pero somos hijos y aquí estamos. Sonriendo y organizando turnos.

Ella va a salir de ésta. Ha sido un susto, un gran susto, pero va a salir. Estoy convencida. Sólo hay que esperar y eso es lo que más cuesta. Pero tenemos tiempo. No hay prisa.

Por cierto, otra gran lección de esta semana: tenemos una sanidad pública modelo. No la tiremos a la basura.
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Author: helenaresano

Periodista.

3 thoughts on “Esperar

  1. Helena

    Gracias por compartir con tus seguidores esa experiencia.

    Lo que saco en limpio de tu post, además de desear que tu madre se recupere muy pronto, es que has sabido contruir algo muy bueno a tu alrededor y en estos momentos es cuando lo ves y lo valoras aun más.

    La familia, la pareja, los amigos, y estoy seguro que también los compañeros, estaban ahí para echarte una mano. Y todo eso lo has construido tu, y dice cosas muy positivas de ti.

    Un beso desde Perú.

  2. Ánimo Princesa!!!
    Besos del equipo de comentaristas del tuister, tus fieles seguidores:
    Shinchan, Eli,Lando, y la Bruji Mamen 😉
    y mios

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